Ojo, esto es importante. 18 años después, hay nuevas canciones de Midnight Oil. Son pocas, apenas siete: poco más de 33 minutos que los propios firmantes catalogan como “mini-álbum” en la contraportada. Y se alejan bastante de lo que, a priori, podríamos considerar un regreso convencional, ceñido a la norma. Pero son excelentes. No solo comprometidas y hasta mitineras, sino vigorizantes. Y concebidas desde la garra, pero también desde la emoción.

 

Los autores de Beds are burning, quizá su único éxito desde estos territorios de sus antípodas, se habían disuelto con el cambio de siglo pero llevaban varios años operando de nuevo como banda decidida a revivir viejos laureles encima de los escenarios. Había habido incluso en 2018 un álbum en directo (Armistice day: Live at the Domain, Sydney) que permitía augurar un regreso a la primera línea, aunque aquella grabación apenas trascendiese por Europa. Sin embargo, este Makarrata se aparta completamente de los cánones del pop-rock masivo al convertirse en un tributo a los centenares de pueblos aborígenes que aún habitan las tierras australianas, masacrados y deprimidos, dos siglos y medio después de que el capitán James Cook desembarcara por vez primera en la gigantesca isla.

 

El material resultante en este disco es un canto a la concordia y la integración, entonado en colaboración con docenas de artistas de estas minorías étnicas que resultarán perfectamente desconocidos para el común de los oyentes (salvo, en todo caso, Gurrumul Yunupingu, que sí ha acabado gozando de resonancia en los círculos de las músicas del mundo). Lo más asombroso del caso es que la música resultante sigue sonando a Midnight Oil, pero deja hueco con naturalidad a los elementos ajenos. Es decir, propugna la integración ejerciéndola de manera práctica. Poniendo la propia música como ejemplo de hermanamiento absolutamente armónico.

 

Los tres autores principales de los Oil, Rob Hirst, Jim Moginie and Peter Garrett, van pasándose el testigo entre ellos y sus convidados, hasta el extremo de que el sonido clásico de la banda, ese rock pegadizo y no exento de furia, apenas eclosiona en los dos cortes iniciales (First nationGadigal land) para entremezclarse y difuminarse con otros aromas mucho más terruñeros a partir de ese momento. Pero el resultado no tiene nada de forzado o estrafalario, sino de estimulante. El encuentro con el desaparecido Gurrumul –del que se aprovechan grabaciones inéditas– fructifica en la bella, emotiva y solemne Change the date (pensemos, salvando las distancias, en la confluencia entre Peter Gabriel y Youssou N’Dour para Shaking the tree). E incluso Terror Australia se convierte en una balada trágica y meditabunda que interpreta como voz solista la espléndida Alice Skye.

 

“Makarrata” es, por lo que ahora descubrimos, un término en la lengua aborigen yolngu que expresa la concordia y reconciliación como forma de resolver un conflicto. El ejercicio de desagravio del todopoderoso y engreído hombre blanco frente a los moradores originales de este gigante del Pacífico es necesario y sorprendente, por inesperado y sincero. Todas las partes pueden sentirse suficientemente representadas en estos surcos, de amarillo intenso en la edición de vinilo. Y, como solo sucede cuando las alianzas se rubrican desde el corazón, todos salimos beneficiados. Empezando por los admiradores de Midnight Oil, que se los reencuentran en espléndida forma. Incluso Jim Moginie rescata un reciente tema propio en solitario, Wind in my head, para brindarnos un medio tiempo etéreo, acústico y maravilloso.

3 Replies to “Midnight Oil: “The Makarrata project” (2020)”

  1. Por cierto, el mismo día que se confirmaba que el disco era nº 1 en ventas en Australia, nos dejaba Bones Hillman. La banda le dedicaba unas preciosas palabras. No sé si habrían grabado ya las canciones para el nuevo disco. Si no es así, se echará mucho en falta su participación en los coros. DEP.

  2. Fantástico texto, a juego con el fabuloso disco de los Oils (nº 1 en ventas en Australia). Como comentas, suena plenamente a los Oils de siempre (Gadigal Land sería el máximo ejemplo) aunque, al mismo tiempo, tiene novedosos toques diferentes. Han prometido disco 100 % propio (no sé si con la pandemia se retrasará algo más) pero, mientras llega, este Makarrata Project es una bendición.

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