Vaya, aquello sí que eran 600 pesetas bien invertidas. Y no hablamos de un capital pequeño: ese equivalente a 3,6 euros, solo que treinta y tantos años atrás, obligaba a ajustes de cinturón y penurias en otras partidas presupuestarias. Más aún con esos largos listados de otros discos a “precio redondo”: ha llevado mucho tiempo completar la colección, hasta donde buenamente se ha podido. Pero estábamos con Poco, un grupo superlativo que nunca superó del todo la condición de promesa, primero, y de capricho para iniciados después, cuando ya resultó evidente, disco tras disco, que no superarían la engorrosa condición de grupo “de culto”. Rozarían la gloria en 1976 con “Rose of cimarron”, el álbum y la canción titular: extensa y épica como “Hotel California”, una joya sencillamente inolvidable. Pero este “A good feeling…”, que mi edición española traducía como “Es bueno saberlo”, ya lo tenía todo como para erigir al quinteto en una de las dos mejores bandas mundiales del country-rock. Por lo pronto, una alineación fabulosa, con Richie Furay, Paul Cotton y, claro, Timothy B. Schmit, más tarde en los Eagles, el grupo que acapararía todos los laureles en el sector. Poco debió arrebatarles unas cuantas ramas con este quinto trabajo fantástico (eran, además, prolíficos), pero el invento nunca cuajó del todo. Ni con su casi famoso tema titular, ni con el estupendo guitarreo para “I can see everything”, ni con el orgulloso emblema “Ride the country”, ni con la maravillosa versión de “Go and say goodbye”, que Stephen Stills había rubricado en tiempos de Buffalo Springfield (no en vano, la primera banda de Furay). Así que hay algo de historia desdichada en estos surcos. Pero queda, sobre todo, un testimonio sonoro delicioso de los mejores años en la Costa Oeste.

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