Pocas bandas pueden hacerle sombra a The Dream Academy en capacidad de evocación. Imaginémoslo por un momento. No les conocemos de nada, pero de pronto nos encontramos con este vinilo en la cubeta de una tienda de segunda mano. La Academia del Sueño, un álbum titulado “Días para el recuerdo” y esa florida maravilla minimalista como portada. Y admitámoslo sin ambages: nos habríamos llevado este disco a casa. Lo mejor del caso, para acabar de contarlo todo, es que habríamos hecho una compra magnífica. “Remembrance days” es un caso paradigmático de difícil-segundo-disco después de un debut (“The dream academy”, 1985) que se abría con “Life in a northern town”, una de esas canciones de belleza casi inconcebible y un homenaje a Nick Drake, de quien entonces, en nuestra candidez, no sabíamos apenas nada. La apertura aquí, “Indian summer”, era un evidente trasunto de aquel himno original, también con unos coros apoteósicos en los que, lo averiguaríamos más tarde, andaban involucrados hasta John David Souther y Lindsey Buckingham, este incluso en calidad de coproductor. Pero las riendas de la grabación las había tomado Hugh Padgham, reputado por sus colaboraciones con The Police, Genesis o Peter Gabriel y de sonido más ampuloso (aún) que David Gilmour, el responsable del debut. Ese era el nivel de refinamiento en The Dream Academy, únicos en llevar su pop psicodélico y barroco a los mayores niveles de sofisticación. Por eso en “Ballad in 4/4” asomó un Johnny Marr en su mejor momento. Y también por eso “Here” es celestial: la voz doliente de Nick Laird-Clowes, la divina Kate St. John con un ¡corno inglés!, unos teclados de Gilbert Gabriel que parecían prestados por Satie. Vaya tres. Y qué días aquellos, en efecto, tan merecedores de recuerdo.

 

 

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