Después de cuatro décadas largas convertido en rostro familiar y redundante en nuestras vidas, el rockero Bryan Adams nos recuerda a ese vecino afable y sonriente del quinto que siempre cede el paso en el ascensor y al que felicitamos sinceramente las navidades, aunque tampoco tengamos mucha conversación con él. Es esa sensación de cotidianidad la que emana de este decimosexto álbum del canadiense, un disco ameno, entretenido y recurrente que ni de lejos se plantea la posibilidad de inventar algo o cambiar el paso, pero con unas recetas tan familiares e identificables que se vuelven infalibles para esos días en que el cuerpo no nos pide grandes experimentos.

Todas las facetas que hicieron popular a Adams en los tiempos de Reckless (1984), un hito que seguramente ya no aspire a superar, repiten papel protagónico en un álbum amable y estimulante que juega con una baraja ya desgastada de tanto usarla. Nuestro viejo amigo de Ontario abre boca con el tema titular, el consabido rock áspero en la estela de Creedence Clearwater Revival que desarrolla un mensaje no menos clásico de resistencia y resiliencia, de cómo volver a levantarse cuando la vida y sus circunstancias nos han hecho hincar las rodillas. Y de ahí pasamos al rock tarareable y radiable de Make up your mind, al pellizco acelerado y optimista de Never ever let you go y a la pegada instantánea y crepitante de A little more understanding, con un ligero deje de soul blanco para convertirla en la página seguramente más impecable de todo el lote.

Las hechuras de Roll with the punches son tan canónicas que estos cuatro cortes iniciales resultan ser también, por el mismo orden, los cuatro singles de un álbum que, ya puestos, se ciñe a las típicas 10 canciones repartidas en partes iguales, cinco y cinco, por cada cara del vinilo. Así funcionan las cosas en casa del autor de Heaven, Summer of 69 y demás felices himnos generacionales que aquí también hacen escala, cómo no, en el sacrosanto territorio de la balada romántica. Y ahí es donde el otrora firmante de (Everything I do) I do it for you o Have you ever really loved a woman aporta a la colección dos títulos de porte folkie muy similar, Love is stronger than hate y Two arms to hold you, y ese solemne baladón final, especialidad de la casa, que es Will we ever be friends again.

No hay grandes complicaciones, ya decimos, expectativas ni grandilocuencias, e incluso algunos cortes incurren en la obviedad (Life is beautiful) o apuestan por contenidos líricos que parecen de academia de inglés («I won’t let you down / I’ll be there right by your side», reza el comienzo de Two arms to hold you). Pero no puedes no devolverle la sonrisa a tu encantador vecino del quinto, por más que su conversación en el trayecto del ascensor sea casi siempre la misma.

One Reply to “Bryan Adams: «Roll with the punches» (2025)”

  1. Lo acabo de escuchar y está bastante bien. Agradezco que se sigan publicando estas cosas. Será lo de siempre… but I like it.

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