Hacía algún tiempo que le habíamos perdido la pista a Carmen Consoli, una de las más grandes voces de la canción de autor italiana con sustrato tradicional, pero Amuri luci no solo supone una vuelta a las andadas en toda regla, sino la promesa de que nos hallamos ante el primero de los tres capítulos de una trilogía con la que la artista siciliana quiere reivindicar y poner al día el alcance global de su figura. A falta de conocer lo que las dos próximas entregas puedan desvelarnos, conviene apresurarnos a celebrar que este primer tercio de su discurso de puesta al día resulte sencillamente adorable.

No se necesitan amplios conocimientos previos sobre música tradicional ni completar una visita panorámica por los principales escenarios de Il Triangolo Siciliano para entregarse al disfrute de una obra así. La inspiración que aporta la tierra natal es prioritaria a cada rato en este cancionero poroso, rigurosamente permeable, impregnado siempre por el salitre y la incandescencia de ese Mediterráneo que termina equivaliendo en todo momento, incluso cuando ni siquiera lo pretende, a sensualidad, gozo y alegría de vivir, a ese oleaje calmo en el que el reflejo de los rayos solares se convierte en un manto marino de estrellas.

Marcan la pauta el repiqueteo de los instrumentos de cuerda pulsada y el balanceo sincopado de los compases irregulares, esos que los músicos de la tierra interiorizan sin haber sabido nunca qué es un pentagrama mientras los estudiantes clásicos resoplan, desconcertados. Que nadie se asuste. Un buen ejemplo lo representa la preciosa La terra di Hamdis, donde se suma al carro un artista tan joven y seductor como Mahmood, muy cómodo en esta faceta más terruñera de la que acostumbra. Otro nombre muy popular en latitudes ibéricas, Jovanotti, se apunta a la fiesta con Parru cu tia, mientras que el joven tenor Leonardo Sgroi se ajusta la pajarita para otra página particularmente hermosa, Qual sete voi?

Es la belleza de la raíz, y de eso Carmen sabe mucho. Por eso mismo Amuri luci es un trabajo sin edulcorar, tan sobrio como disfrutable. Una obra que se opone siempre a la parafernalia y se empeña en que prevalezca la hermosura natural de las cosas. Consoli ha explicado que Amuri… es solo la primera plasmación de un triángulo discográfico que se completará con una segunda entrega de corte más rockero y una tercera y definitiva enfocada en la faceta de la canción de autor. Tras años de escasa conexión con la isla del Etna, esta generosa trilogía solo anima a la voracidad. A ver si no tardamos en disfrutar de la panorámica al completo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *