#UnDiscoAlDía

Todos los días, de lunes a viernes, una reseña discográfica de actualidad nacional o internacional. Las novedades más esperadas, cuanto antes mejor, pero también los descubrimientos, las rarezas, los debuts…

Tedeschi Trucks Band: «Future soul» (2026)

La banda de 12 integrantes que encabezan Susan Tedeschi y Derek Trucks se alía con un productor ecléctico, Mike Elizondo, para expandir las fronteras del blues rock: la sección de metales nos escora hacia el soul, el Hammond aúlla y las segundas voces apuntalan un rock estilizado y setentero

The Lemon Twigs: «Look for your mind» (2026)

Sexto álbum ya, aunque cueste creerlo, de los hermanos D’Addario, esas criaturas que empezaron a publicar discos en la pubertad y ahora suman la friolera de 25 y 27 años. Son una anacronía inaudita. Un sueño evanescente, pero real. Una absoluta maravilla.

Van Morrison: «Somebody tried to sell me a bridge» (2026)

Disco número ¡48! del norirlandés, esta generosísima ración de blues por derecho (20 cortes, cuatro de ellos de autoría propia; hora y cuarto de música sin respiro) vuelve a ser una bendita rareza en un contexto de consumo acelerado, viralización fatua y amnesia fulminante

Sr. Chinarro: «El año de la pera» (2026)

Antonio Luque recupera algunos de los títulos más antiguos de su repertorio, todos fechados aún en el siglo XX, para desempolvarlos, otorgarles un lustre renovado e imprimirles una viveza que en ocasiones se había desvanecido. No hay grandes variaciones estructurales, pero las páginas salen muy favorecidas con su pátina de reluciente frescura acústica

Alis: «Contradicciones» (2026)

Hay algo de muestrario de habilidades en esta colección, porque Pachi, acaso sin pretenderlo, ofrece tonos, estilos, texturas y colores muy distintos entre sí en cada uno de los cortes.

Rostam: «American stories» (2026)

La tercera entrega en solitario del que fuera integrante de Vampire Weekend es un disco breve de vocación rabiosamente acústica y orgánica, un álbum en apariencia sencillo y de belleza abrumadora: frágil, delicado, enormemente intenso en su apariencia de frugalidad.

Sílvia Pérez Cruz: «Oral_Abisal» (2026)

Un precioso juego de dualidades o ambivalencias, como un ying y un yang en el que ocho de las composiciones pertenecen a la parte Oral –lo conocido, la piel, la esencia, lo poroso– mientras que las otras siete se adscriben bajo los parámetros de Abisal: lo profundo y misterioso, la inmensidad oceánica.

Courtney Barnett: «Creature of habit» (2026)

El cuarto elepé de la australiana certifica desde el título su empeño por retomarle el pulso a ese indie-rock crudo y descarado, algo desgarbado y chuleta, que la hizo inconfundible e irresistible desde el primer día. Puede que los años la hayan vuelto un poco más refinada, pero su guitarra entronca con la más pura escuela del viejo Neil Young

SanIsidro: «Lento aposta» (2026)

La propuesta de este Isidro Rubio es tan bella como evanescente, porque proviene de un lugar que no acertamos a localizar ni en ningún mapamundi ni en los códigos estilísticos al uso. ¿Flamenco psicodélico, folclor? Da toda la impresión de que Isidro es iconoclasta porque así lo quiso su código genético

María José Llergo: «El juego» (2026)

El juego del título es la vida misma, pero en ella las cosas del querer desempeñan, cómo no, un papel preponderante. Diríamos que la Llergo ha perdido algunas partidas en tiempos recientes, y qué bien que le sobre coraje para sobreponerse. En ese territorio y en lo que se le ponga por delante