Puede que no Dave Gahan y Martin L. Gore no resulten ya tan decisivos, influyentes o determinantes como cuando escribían sus primeras páginas de gloria, aquellas que cimentaron un halo de magia y fascinación en torno a Depeche Mode durante las dos últimas décadas del siglo pasado. Con todo, la capacidad de convocatoria de la banda se ha mantenido invariable con el cambio del milenio, por mucho que sus pautas de funcionamiento resulten ahora más parsimoniosas y seguramente predecibles: los álbumes con material de estreno se distancian sus buenos y prudentes cuatro años, y para hacer más amenos los paréntesis se publica el consabido doble elepé en directo para documentar la gira correspondiente a cada trabajo.

¿Necesitamos en verdad tantos discos dobles en directo con la firma de Depeche Mode? Es muy razonable pensar que no, y más partiendo de la base de que la formación ya se consagró desde el principio en esta fórmula clásica con aquel memorable y excepcional 101 (1989) que documentaba el estallido mundial de los británicos. En la actualidad, sin embargo, la sobreabundancia de elepés dobles en vivo lidia con la paradoja de que la obra de Gore y Gahan se ha vuelto más rutinaria. Y tan cierto es que no hay ni un solo disco mediocre en su trayectoria de este siglo XXI como que todos ellos se conformaban con el notable raspado, trascienden con apenas dos o tres singles notables y se disuelven en nuestra memoria sin que su huella sea apenas perceptible, por mucho que rastreemos, en solo unos pocos meses.

Esa es la dinámica a la que nos habían acostumbrado trabajos como Touring the angel: Live in Milan (2006), Tour of the universe: Barcelona (2010), Live in Berlin (2014) y Live spirits soundtrack (2020), que dejan constancia de cómo el grupo llevó a la carretera todos y cada uno de sus diferentes álbumes de estudio recientes, Playing the angel, Sounds of the universe, Delta machine o Spirits. Y por eso esta quinta entrega consecutiva, esta vez a partir del nacimiento de Memento mori (2023), puede sonar a un afán excesivo por exprimir el legado de un dúo del que ya no esperamos grandes hazañas futuras, por muy grande y merecido que sea nuestro amor por su repertorio. Pues bien: pese al escepticismo de partida, y aun siendo cierto y plausible todo lo objetado hasta aquí, Memento mori: Mexico city sí que bien merece un hueco destacado en nuestra estantería.

Por lo pronto, esta postal que testimonia para la posteridad lo sucedido en el Foro Sol de Ciudad de México durante las noches del 21, 23 y 25 de septiembre representa la plasmación de estos Depeche despojados dolorosamente de su integrante menos decisivo pero más galvanizador, Andy Fletcher, fallecido de manera temprana en mayo de 2022. Es una pérdida relevante, pero sucede lo inesperado: como reactivo frente al dolor, los viejos amigos (y antagonistas) Dave y Martin se conjuran para publicar su, de largo, mejor elepé del siglo XXI y lo celebran con una puesta en escena en la que el duelo se rebate con el mejor argumento posible, el del coraje. De ahí que de un álbum sombrío y metafísico surja, qué cosas, una gira envalentonada, exuberante, arrolladora y sin margen apenas para que ni los oficiantes ni los oyentes puedan perder el tiempo en respirar.

Las canciones nuevas se miden en buena lid con los clásicos inapelables, reiterados y eternos, sobre todo si pensamos en My cosmos is mine, Wagging tongue o la hermosísima Ghosts again, una de esas páginas que nos sobrevivirá a todos. Y a todo esto se une la excitación de que los británicos hayan sabido apartarse del influjo anglófono y europeo para testimoniar una visita huracanada al otro lado del océano y en un país hispanoparlante que les acoge con una devoción desatada. Ojo: la química se nota con solo arrimar el oído, más allá de que también exista un documento audiovisual para esta entrega.

Todo encaja mejor que nunca en la extensa y excesiva nómina de discos en vivo de DM, pero la guinda del pastel la encontramos –y esto sí que es novedad inesperada– con la inclusión final de cuatro cortes en estudio que nacieron durante las sesiones de Memento mori y se habían quedado hasta ahora en la carpeta de archivos. ¿Canciones redundantes? ¿Proyectos de caras B con los que el tándem no sabía muy bien qué hacer? ¿Páginas menores para el deleite solo de los más devotos? Pueden volver a pensar lo que les plazca, pero el nivel es elevado y, en el caso de In the end, indispensable.

2 Replies to “Depeche Mode: «Memento mori: Mexico city» (2025)”

  1. Para mí el último disco bueno es el último del siglo XX. Todos los demás no me aportan nada. Melodías y sonidos muy sencillos . Mi última vez en directo ti fue en 2017 y decidí no verlos más . Lo digo siendo un gran fan hasta 1997 y haberlos seguidos por devoción y por amor desde entonces .
    Respecto a los directos . La voz ya no llega, Martin Gore abusando de gorgoritos y todas las canciones con baterías acústicas cuando en muchas suenan mal en mi opinión.
    Las canciones de Gore son simples y Alan Wilder le daba el brillo . Todo eso pasó como lágrimas en la lluvia

  2. Discazo de DM, cierto, y de acuerdo totalmente en la calidad de sus trabajos de este siglo (Sounds of the Universe es una pasada). El tema es que este conciertazo comienza alternando lo que pueden ser sus discos más sombríos (Ultra y Memento Mori), pivotando sobre el tema de la muerte pero dejando una retahíla de momentazos. Lástima el documental, que se empeña en romper constante e innecesariamente el ritmo del concierto con nosesabebienqué sin aportar nada. Podría haber sido un documental genial, pero le han quitado todo el gas…

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