Estos chicos de los Levellers son tantos que, ya veis, apenas caben en la foto de portada. Y estaban llamados desde finales de los ochenta a convertirse en los herederos naturales de Oyster Band o The Pogues, circunstancia que no ha llegado a suceder de todo: iban a ser grandes y se quedaron en delicatesen para gente bien documentada. Pero se les echaba de menos, la verdad, y más ahora: en un momento en que tenemos el mundo patas arriba, entre Trump, Putin, el Banco Central Europeo, el Brexit y demás calamidades, hacen especial falta las voces disidentes, las contestatarias, incluso las enfurruñadas. Y en esas, y muy a nuestro pesar, resultaba que el colectivo (y, esta vez, nunca mejor traído el término) llevaba desde su “Static on the airwaves” (2012) sin dar señales de vida. “We the collective” es una llamada de atención, ante todo, por parte de unos caballeros que ya no pueden ser jóvenes pero sí se mantienen, benditos sean, en las filas del inconformismo militante. Y es, por encima de cualquier otra consideración, un estallido de folk-rock de alta gama, aderezado en esta ocasión por unos arreglos de cuerda que nunca habríamos supuesto de antemano en un trabajo de estos obreros del ritmo y el violín (tradicional). La excusa de estas diez grabaciones la facilita el trigésimo aniversario del grupo, que ha optado por enérgicas recreaciones de ocho de sus clásicos y por dos cortes de nuevo cuño, la tersa y preciosa “Drug bust McGee” y “The shame”, curiosamente la más desnuda y enrabietada del lote. La gracia está en el trabajo de John Leckie, productor de Muse o Stone Roses, que ha aportado pompa y trascendencia a clasicazos como “England my home”, “Liberty song” o “Hope street”. Por cierto, no nos perdamos la evolución de “Elation”, puro folk inglés de estrofa repetida que en su nuevo arreglo adquiere un aire a… ¡Morricone!

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