Hoy produce cierta perplejidad, quizá entremezclada con nostalgia, remontar la mirada hasta este primer álbum de Terence Trent D’Arby. Un tipo enigmático hasta en su nombre, que, pese a la extrañeza, nos aprendimos sin rechistar desde el primer día. Un disco tan famosísimo entonces como olvidado a día de hoy. El comienzo de una trayectoria errática, que incluye uno de los más sonoros fracasos con un segundo álbum (Neither fish nor flesh, 1989) del que pueden dar noticia los amantes de las curiosidades en la música popular. Pero lo cierto es que en 1987, el año en que todas las conversaciones apuntaban hacia The Joshua tree, acabamos haciéndole un hueco también a este jovencito estiloso y engreído que prometía haber grabado el trabajo más importante desde Sgt. Pepper’s.

 

Sí, ahora cuesta creerlo, pero así era el tamaño de la hipérbole que se manejaba por entonces; y de ahí también, probablemente, esas ansias vengativas por sancionar los tropezones futuros. Las fascinaciones y las ojerizas del ser humano son así. Pero Introducing… (que también era raro en el título) resultaba ser un trabajo deslumbrante. Ambicioso, ecléctico e inspirado como solo podía suceder en un álbum de Prince, el único artista ante el que TTD no se sentía necesariamente superior (y que aquel año, para dejar las cosas en su sitio, publicaba nada menos que el descomunal Sign o’ the times). Asombra volver nuestros pasos sobre el repertorio de este disco del enigmático genio neoyorquino y reparar en su avalancha de sencillos: la instantánea If you let me stay, la sudorosa Wishing well, la aproximación evidente a James Brown en Dance little sister, la perfección baladística de Sign your name, el epílogo desgarrador con Who’s loving you, con exhibición vocal aguda y descarnada.

 

No le demos vueltas: unas cuantas décadas después, mucho de este disco sigue sonando irresistible. También sus sucesores, por cierto, aunque la complejidad de sus influencias y la dispersión de sus mimbres los hiciera mucho menos comerciales. Hoy Terence responde legalmente, desde los primeros compases del nuevo siglo, al nombre de Sananda Maitreya. Todo lo mejor, aunque le hayamos perdido la pista a la avalancha de álbumes ignotos que viene firmando con ese alias de inspiración sánscrita.

2 Replies to “Terence Trent D’Arby: “Introducing the hardline according to TTD” (1987)”

  1. Es un disco maravilloso. Hace algún tiempo que no lo oigo, a pesar de tener una copia en vinilo y otra en casete, y sin embargo tengo grabadas todas esas canciones en la cabeza, tan frescas como si las hubiera oído la semana pasada. Era puro soul, absolutamente visceral.

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