Allá por 1983 debí de escuchar docenas de veces este disco (bueno, casete), que por entonces gozaba de serio predicamento en mi casa. Y recuerdo tener la sensación de que Benson era un señor bastante mayor y, sobre todo, anticuado, con ese traje como de conquistador relamido en un telefilme de sobremesa. Efectos colaterales de que tu hermano, dueño celoso de aquella cinta primigenia, te sacara diez años (y un par de cabezas). Y es curioso, porque George Benson acababa de cumplir 40 primaveras, una edad bien lozana; y el sonido, lejos de vetusto, correspondía a ese dandi ilustrísimo llamado Arif Mardin, el mismo que había labrado el mito de Aretha Franklin y Dusty Springfield, y más adelante reinventaría a los Bee Gees o Rod Stewart. Hoy me reencuentro con “In your eyes” y lo noto lujoso y comercial, pero también sustancioso. En 1983, ahora que lo pienso, los discos sonaban con mucha pompa, desde “Pipes of peace” (McCartney) a “Body wishes” (Rod Stewart) o “Let’s dance” (Bowie), pero la cara A es una exhibición de rhythm ‘n’ blues de etiqueta, con los argumentos consecutivos de “Feel like making love”, “Inside love (So personal)” y “Lady love me (One more time)”. Y la B se abría con “In your eyes”, una balada seguramente afectadísima, pero que sigo encontrando muy bien resuelta. Claro que Benson, quizá por aquello de alcanzar más elevadas cimas comerciales, había orillado su guitarra jazzística hasta hacerla casi enmudecer. Ni siquiera había demasiado “scat”, esas improvisaciones vocales con sílabas, a diferencia de un disco previo en directo que sí me gustaba mucho, “Weekend in L.A.”. Pero no veo aquí una obra fallida o menor, sino el empeño de un jazzista fabuloso por alcanzar, a brazada limpia, otras orillas.

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