Los avisos que lleva años ya propiciando Juan Fortea eran ya recurrentes, sobre todo a partir de Files of life (2017), pero ha llegado el momento de que le prestemos inexorablemente la atención debida. El castellonense detrás de Junior Mackenzie ha hecho de la perseverancia una seña de identidad, convertido casi en lobo solitario que insiste con una discografía ya nutrida, refinada, no siempre fácil de seguir y conseguir. Pero su visión versátil y documentadísima del rock contemporáneo es demasiado lúcida como para pasarla por alto una sola semana más, con independencia del viejo debate idiomático sobre la utilización del inglés. Esta vez, sin duda, no nos podemos quedar en ese tipo de debates menudos. Porque la cosa es seria.

 

Empezando por la presentación, ojo. Now that we are dead (con foto de féretro en tanatorio para la portada; ahí queda eso) llega en nuestras manos en flamante vinilo azul transparente, complementado en la misma funda por el CD en cartón y hasta un código de descarga digital. Así se hacen las cosas, sin duda. Lo de los muertos se complementa por el lema que encabeza los créditos, “Abre los ojos antes de que sea tarde”, un necesario leit motiv vital al que Fortea quizá atribuya un significado artístico, como una llamada de atención a un mundo que hasta ahora no había reparado en él lo suficiente. Y a partir de ahí, la eclosión. Conocíamos a un hirsuto líder con melena lacia que bebía del americana y parecía en condiciones de ocupar un espacio vecino a, digamos, Ryan Adams. Pero ahora, decididamente, la munición se ha multiplicado. Y es un goce para el oyente parar todos los tiros. O intentarlo.

 

Más allá de la introducción hablada de Rise and shine, dos minutos de preámbulo que en un momento dado podemos saltarnos, el soul vibrante y ardoroso recae en Bird with no feathers, carnal e inapelable primer sencillo de la mano de Aurora García (Aurora & The Betrayers). Pero los estímulos, ya lo decíamos, son múltiples. La sorprendente Half dead es una golosina de pop ochentero, con uno de esos bajos saltarines que parecen trasladarnos a las ocasiones en que The Cure eran propicios para el bailoteo. En la emocionante y excelente The slayer parece muy obvio el paralelismo con Jeff Buckley, tanto en las inflexiones de voz como en las paradas musicales. Y ese deje arrastrado y chuleta de la voz en la cáustica y guitarrera Don’t become a liar se antoja tocado por la varita de Alex Turner.

 

Incluso al final, en la parsimoniosa y sentida Sunny days, el fiero Fortea se vuelve vulnerable, propenso al falsete. No hay paso en falso aquí, sino un dulce momento de explosión creativa. Y no, no podemos seguir perdiéndonoslo. Por la cuenta que nos trae.

2 Replies to “Junior Mackenzie: “Now that we are dead” (2021)”

  1. Tengo el disco “Now That We Are Dead” y puedo decir que en estos tiempos difíciles, necesitábamos oír a un músico brillante, que con sus canciones nos provoque, alentándonos a abrir los ojos, y por qué no también nuestros oídos. Pues cada nota, cada arreglo musical, los hace sonar de una manera exquisita, con un repertorio pensado de una forma detallada e inteligente.
    “Now That We Are Dead” es sencillamente un viaje de ida en primera clase!

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