Lo de estas Ciruelas Pasas Eléctricas era seducción instantánea, casi en cuestión de décimas de segundo. Bastaba con escuchar el severo zumbido de la guitarra de Ken Williams en la pieza inaugural, la hoy reverenciada Anoche tenía demasiado para soñar, y el hechizo prendía de manera instantánea. De alguna manera, los Prunes reinterpretaban el espíritu garajero de 1966 a partir de los postulados psicodélicos de 1967, y el resultado fue una banda caótica, pero maravillosa. En realidad, este debut es hijo directo de la precipitación y abarca desde lo sublime a lo casi cómico. Se hace difícil imaginar que los responsables de ese I had too much to dream o del otro sencillo del álbum, el aún más turbulento y enfurruñado Get me to the world on time, sean los mismos firmantes que en The king is in the counting house (que parece una canción infantil con los arreglos de Ruby Tuesday) o en Onie, que evoca la exquisitez engolada del Burt Bacharach más baladista. Sucede que el sello Reprise quería rentabilizar con celeridad el éxito de …dream y asignó al quinteto californiano una pareja de compositoras externas, Annette Tucker y Nancie Mantz, autoras a sueldo que tan pronto podían asumir un lenguaje feroz como entregar una pieza casi vodevilesca, The Toonerville trolley, para cerrar el elepé. No está nada claro que estas circunstancias hicieran muy feliz al cantante de los angelinos, James Lowe, cuyo timbre vocal también parece evolucionar, y hasta transfigurarse, en función de las dispares características del repertorio. Pero los 29 minutos resultantes de psicodelia garajera y batiburrillos varios son tan amenos, entre la excelencia y el disparate, como disfrutables al máximo. A Lowe, de hecho, solo le dejaron colar una composición propia, Luvin, mucho más adscrita a la vertiente cruda que a la cómico-festiva. Al final, en la accidentada historia de los Prunes priman las frustraciones frente a los triunfos: el segundo álbum, el mucho más personal Underground, no cuajó, y como símbolo de uno de los trabajos más estrafalarios de la historia del rock queda el tercero, Mass in F minor, un intento de fundir psicodelia y canto gregoriano para el que todas las letras se escribieron en griego o latín. Ahí queda eso.

 

2 Replies to “The Electric Prunes: “I had too much to dream (last night)” (1967)”

  1. Una de las mejores bandas de los 60´s , lamentablemente desconocida en España. Afortunadamente tengo algún single , herencia de mis tíos.
    Buenísimo articulo Fernando.

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