Advertencia importante: no toda la música contemporánea en Colombia se sustancia ahora mismo en torno a la disyuntiva entre Maluma y J Balvin, la opción del macho bravío o del muchacho teóricamente más vulnerable y sensible. Sobre todo porque, albricias, en el planeta Tierra, y más en concreto a lo largo de Latinoamérica hay muchas otras nuevas tendencias que no pasan por el aro del reguetón. A cualquiera que escuche los primeros compases de Cuánto vales, el primer tema de este Memento, puede darle un vuelco el corazón: esas voces negroides bien podrían parecer el prolegómeno de un regreso discográfico de Stevie Wonder. El sustrato del soul forma parte del ADN de Jona Camacho, un chaval que ya había dado que hablar con un par de epés previos, pero que se estrena en formato grande con un trabajo seductor, cálido y habilísimo. Siempre escorado hacia el neosoul o el r’n’b actualizado, incluso con guiños al funk. Pero sin volverle el rostro a los ingredientes más orgánicos.

 

Podemos objetar, sin duda, que las letras incurren en un sentimentalismo más propio de fórmulas de consumo rápido. Pero existiendo ese margen de mejora, la propuesta de Camacho es, por refrescante y sofisticada, muy alentadora. Y, a fin de cuentas, tampoco incurre en la solución fácil de decantarse por el inglés, que acaba acreditando una presencia testimonial en la tabla final de ingredientes. Hay arrebatos más urbanos (Call you) que anteceden a un medio tiempo de tanta enjundia como Memento. Hay un hábil mano a mano con la tijuanense Vanessa Zamora (Te choca, te checa), aprovechando que Camacho reside ahora mismo en Ciudad de México. Y hasta nos encontramos con una aproximación al universo electrónico de Muse en California drug, quizá el corte más logrado del lote. Y con un trasfondo lúbrico que parece un brindis en memoria de Prince.

 

Y todo ello, en 13 temas que se ventilan en apenas media hora, porque en Jona sí que pervive esa sensación de urgencia tan característica de los mileniales. Pero hay tan buenos gestos y maneras en este Memento que solo cabe memorizar su nombre y seguirle a partir de ahora la pista. Enamorados de la Colombia folclórica y reticentes de la pensada como fenómeno viral y pirotécnico, resulta que Camacho pasa a encarnar desde ya una atractiva tercera vía.

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