Si alguien le asegura que conoce al dedillo toda la producción discográfica de Wim Mertens, desconfíe: al menos que su interlocutor sea el propio interesado, una afirmación así resulta inverosímil. El compositor belga es dueño de un catálogo casi infinito, que las últimas cuentas sitúan por encima de los 70 títulos e incluye un ciclo de ¡37! álbumes denominado Qua, así que quizá algún detalle se le haya escapado incluso al seguidor más fervoroso. Pocas antologías más justificadas, en consecuencia, que esta ambiciosa Inescapable, una fabulosa caja (por continente y contenido) de cuatro cedés que celebra las cuatro décadas de trabajos del músico de Neerpelt, un pueblito del que no sabríamos de no ser por un hijo tan ilustre. Porque Mertens ya dio muestras de singularidad debutando en 1980 con For amusement only, una composición electrónica dedicada ¡a las máquinas de petacos!, y esta recopilación permite seguirle el rastro a lo largo de estos 39 años de manera muy didáctica. Las 61 composiciones incluidas, hasta un total de casi cinco horas de música, están maravillosamente bien documentadas (fecha, datos de grabación, álbum de procedencia, intérpretes) y evitan el perezoso orden cronológico para convertir Inescapable en una banda sonora vital, con sus crestas y valles. A tenor del libreto, son 717 las composiciones que ha rubricado Wim Mertens desde que emprendió su andadura, pero este botón de muestra es lo bastante abrumador, y apetecible, como para que desconectemos todo y nos permitamos un colosal vuelo sonoro. Casi siempre al dictado de las pautas minimalistas, sí, pero con la variedad de formatos que Wim ha sabido implantar: desde el solo de piano al formato de gran orquesta, pasando por sus características piezas vocales, la música de cámara, la electrónica o las bandas sonoras. Y alguna sorpresa como el bello solo de arpa de Under erasure, una de las diez grabaciones inéditas que aporta la colección, aunque ocho de ellas son, en realidad, versiones en vivo de piezas ya conocidas. La otra novedad, European grasses, es en el fondo un adelanto de nueve minutos de The gaze of the west, el disco programado para 2020, y demuestra cómo Mertens ha dulcificado en los últimos años su aproximación melódica. La composición es compleja, pero muy fácil de asimilar y con un tutti central muy adictivo. Estos detalles convierten seguramente a Wim Mertens en el autor más afable de la escuela minimalista: Inescapable es casi inabarcable, pero perfectamente posible de abordar. Olvídense del guasap y permítanse el lujo de hacer la prueba.

2 Replies to “Wim Mertens: “Inescapable (1980-2020)” (2019)”

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