Muy desorientados andamos en este país si a estas alturas todavía no hemos incluido el nombre de El Jose en nuestra memoria de acceso rápido. Pero ahorrémonos reproches y flagelaciones y procedamos a ponernos al día. Seguro de na es ya el tercer álbum del granadino José Miguel Romerosa y su gente, y hay tanto y tan bueno de lo que disfrutar en sus diez canciones que corremos el peligro de sufrir un colapso frente a la bandeja de nuestro lector de cedés.

 

Seguro de na no es solo una obra que derrocha ingenio por parte de un tipo al que entran muchas ganas de abrazar nada más presentarse en nuestras vidas. Es, además, seguramente lo más grande que le ha sucedido a la canción de autor en España desde los discos de debut de María Rozalén o de El Kanka, con el que, no en vano, comparte amistad y no pocas coordenadas artísticas, estilísticas y hasta ideológicas. Deberá andarse con cuidado el bueno de Juanillo Gómez Canca: su compadre del Albaicín es al menos tan manifiesta y escandalosamente brillante como él.

 

No es normal que sucedan tantas cosas reseñables en un mismo trabajo, pero tal es el caso. Comienza bien, muy bien Seguro de na con Voy a inventarme un camino, un casi joropo venezolano que sirve a su autor para reivindicar una vida menos acelerada de la que nos gastamos. Denota brillantez y amor por el folclor latinoamericano, y puede hacernos pensar que José Miguel no sabrá mantener el listón durante el resto del álbum. Estamos muy equivocados.

 

Casi todo en Seguro de na es deslumbrante. La sorna, el destello, el hallazgo. La capacidad de enarbolar una sonrisa, de entrelazar la poesía de lo sublime con la crónica de lo cotidiano. Ese acento de Graná no vende ná no solo es autoparódica, sino demoledora frente a tanto españolito finolis que aún no ha comprendido que las diferencias de idioma e idiosincrasia nos enriquecen como sociedad (y como país, puestos a ponernos patrióticos). Me falta algo es una rumba como una catedral con una de esas frases tan redondas que sirven igual como tatuaje que como estado de wasap: “La felicidad y yo somos follamigos”. Problemas es un tanguillo del Cádiz carnavalero absolutamente desternillante sobre nuestra capacidad intrínseca para complicarnos la vida de mala manera. Pero también debemos ponernos serios, y Hombre se erige en alegato de una masculinidad sensible, con margen a la vulnerabilidad. Toda una toma de postura frente a tanto machirulo que aún mide la valía en base a la concentración de testosterona.

 

Las cuestiones de identidad alcanzan su cénit en la adorable Cambiemos, el mejor himno gayfriendly de la temporada y un canto a la asunción de las diferencias. La historia de un facha y un progre que se enamoran haciendo nudismo a orillas de un río es a la par alentadora e ingeniosísima. Pero no solo de argumentos temáticos se alimenta este disco, sino también de constantes sorpresas musicales. Como la eclosión roquera de Respirar el aire, con una guitarra eléctrica que se desfoga tal que si Carlos Santana se hubiese colado en el estudio. O el delicioso aire moruno de Viva la contradicción, guiño al rock andaluz y exaltación de ese desparpajo estilístico que en todo el trabajo se vuelve incontenible, sorprendente, excitante.

 

Al final, habrá que aplicar a El Jose uno de sus propios títulos, el más extenso y estrafalario: Enamorado de las consecuencias de tu existencia en el universo. Eso nos va a terminar sucediendo con él. Hay motivos, durante tres cuartos de hora deliciosos, para experimentarlo.

6 Replies to “El Jose: “Seguro de na” (2021)”

  1. Lo descubrí gracias a su compadre el gran Kanka, son mi música de cabecera de este raro último año, un soplo de optimismo y bonhomía que me ha ayudado a desconectar y que consiguen ponerme una sonrisa. Los quiero ❤️

  2. Es verdad que quieres abrazarlo cuando lo tienes cerca, sientes que entiende todo lo que pasa y te pasa en este mundo y que lo ha marcado con poesía y música. Es poeta, inteligente y divertido. ¿Qué más se puede pedir? Sé que él pediría algo relacionado con su memoria…

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