Gerry Cinnamon es escocés. De Glasgow, para ser más exactos. Podríamos desconocer ese dato antes de emprender la escucha de The bonny, pero las sospechas se dispararían antes de concluir Canter, el primero de sus diez cortes. Primero, por ese acentazo tosco y bravío, no muy alejado del de The Proclaimers, que para eso los hermanos provienen de Edimburgo: a tiro de piedra. Y segundo, y sobre todo, por esa habilidad melódica que al amigo Canela le aflora en cada frase, en cada estrofa, de una manera tan natural que solo la inconmensurable magia sonora de la “ciudad de la lluvia” es capaz de atesorar.

 

Ha habido en estos días quien ha sacado la simpática conclusión de que Gerry es “el Guitarricadelafuente escocés”. La definición tiene bastante de pintoresco, pero sirve para adentrarnos, si ampliamos las miras, en el universo de un muchacho hecho a sí mismo, un tipo labrado noche a noche en los bares de micro abierto. Un joven curtido a golpe de guitarra acústica, armónica y bombo percutido con el pie. De ahí proviene e incluso ahora, a la altura de un segundo disco que puede (y debería) consagrarle como estrella internacional, se le sigue notando.

 

No es The bonny un álbum mucho más producido que su antecesor (Erratic cinematic), ese debut que hace un par de temporadas ya no pasó inadvertido entre los ojeadores ávidos de material fresco, genuino, legítimo. Where we’re going tiene hechuras de single, cierto, pero no deja de ser una canción de autor con una pizca de electricidad. Y la canción más y mejor construida, la irrefutable y fantástica Sun queen, conserva su esencia de medio tiempo para cantautor de voz rasposa y con vigor. Todo parece sencillo. Y, por supuesto, no lo es.

 

Más allá de algún acelerón (Mayhem), en el que Cinnamon aún corre el consabido riesgo de abusar de la percusión machacona del bombo, The bonny es una cruda delicatessen de folk-blues acústico y noctámbulo. Gerry (que ya anda por los treinta y tantos, no se crean) no es un ídolo para jovencitas, sino un héroe del folk. Y eso tiene más gracia y, sobre todo, más mérito.

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