Menos mal que al pop español le quedan perros verdes como Nacho Casado. He aquí un disco insólito, por infrecuente, que deberíamos incorporar de inmediato a nuestras oraciones y preferencias para el fin de año. Porque Amor, música y lágrimas ofrece, como ya sugiere el título, un cancionero soñador y cariñoso, intensamente encantador, muy propicio para las evocaciones y con la palabra “sol” como el término más reiterado en sus historias, casi a la manera de talismán. Pies descalzos y agua de mar: la fórmula se sugiere en el estribillo de la adorable Cantando bajo el sol y puede servir como resumen del espíritu tras esta entrega, de su misma idiosincrasia.

 

Habrá quien no tuviera a Casado en su radio de acción, así que ubiquémoslo de inmediato: merece la pena incluirlo en nuestros fichajes nacionales de 2020. Alicantino, voz frágil y evocadora, muy finita. Le encontramos debutando con Verão, dos años atrás, un álbum que ya reflejaba su fascinación por la bossa nova y voces como las de João Gilberto o Caetano Veloso. Esa filiación se refrenda y amplifica ahora con un disco que parece eterna banda sonora para aquellos atardeceres marítimos en los que la brisa nos golpeaba en la cara.

 

El dominio de ese lenguaje es ejemplar y muy poco común en nuestro ecosistema pop, lo que convierte a Nacho en un rara avis como Guillermo Farré (Wild Honey) y pocos más. Casado maneja maravillosamente el color de los violines y las cuerdas para realzar Los apóstoles, Un nuevo comienzo o Directo a la cima, pero también es capaz de noquearnos con Lady day, más jazzística y sosegada, empañada de nostalgia y de esa pátina que hizo tan especiales a los primeros Everything But The Girl.

 

Nuestro carioca del Mediterráneo se permite incluso un instrumental irrefutable, Cuerpo y alma, con un manejo sereno y exquisito de la guitarra acústica. El mismo que sirve para echar el telón con Paris blues, donde entre el ritmo de bossa y el piano remolón nos reitera: “Esto solo pasa una vez, solo una vez”. Ojalá que discos como este sigan aconteciendo con cierta periodicidad. Este es reconfortante, diferente y absolutamente necesario.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *