El futuro le pertenece a tipos como Local Natives. Seguro. Y si no fuera así, mejor que nos refugiáramos en el pasado, pero no será el caso. El quinteto angelino lo tiene todo no solo para triunfar, sino también para hacerse de querer. Podemos escucharlos y presumir de ello, admiten el acercamiento superficial y el minucioso, son grandes músicos que escriben canciones de una pieza sin necesidad de mirarse permanentemente al ombligo. Y defienden la capacidad de sorprender hasta en la presentación de esta cuarta entrega, encantadora como bien puede apreciarse: la carátula es en realidad la galleta del cedé, mientras que sobre la caja solo se coloca un lomo adherido en el que consta artista, título y lugar de origen. Todo muy fresco, al igual que lo que desfila ante nuestros oídos en cuanto nos deshacemos del precinto. Local Natives son accesibles al instante, adictivos en cuestión de segundos y explícitos en su concepción del pop como un artefacto para la comunicación de masas; en su caso, comunicación inteligente. Violet street es un despliegue de pop refinado que deja a su paso una estela de encanto y sofisticación. Dominan las segundas voces, las percusiones adictivas, la producción con pegada pero sin petulancia, los guiños al soul blanco (Someday now). Son lo que un día pensamos que llegarían a ser Arcade Fire, ese gran grupo que contenta a festivaleros y culturetas. Los canadienses se perdieron por el camino y tiran de rentas y escenarios circulares para disimular que son un colectivo desnortado. Ojalá que estos californianos no se nos echen a perder, porque ahora mismo apetece, y mucho, tenerlos frente a nosotros subidos a un escenario. Y que nos ofrezcan Café Amarillo, por ejemplo, que parece extraído del primer elepé de Fleetwood Mac con Lindsey Buckingham y Stevie Nicks. O When I am gonna lose you, que parece una balada lánguida hasta que se nos alborota con electrónica y un estribillo en falsete. No es extraño que produzca Shawn Everett, el mismo que ya ha dado lustre a The War on Drugs o Weezer. Hay mucha tela que cortar en estas 10 canciones, ejemplo de álbum que entra a la primera pero aún sigue sorprendiendo muchas escuchas después.

 

 

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