El cuadragésimo aniversario es una efeméride siempre tentadora, casi irrefutable. Y la idea de celebrar esos 40 años de una banda con una selección de 40 canciones grabadas con mayor fuerza en la memoria colectiva es de igual manera muy difícil de rebatir. Simply Red, la banda de Mick Hucknall (o, si queremos afinar el tiro, más bien el nombre artístico de nuestro pelirrojo mancuniano), afronta la tarea conmemorativa con un glorioso triple álbum (o cuádruple vinilo, para quienes prefieran el formato clásico) que recopila lo mejor de un repertorio asombroso. Con la peculiaridad de que Mick y los suyos han preferido regrabar todos y cada uno de los cortes en lugar de conformarse con el pertinente recopilatorio de toda la vida, una faceta que en el fondo ya cubría en buena medida la cuádruple caja de 2013 Song book.
¿Regrabaciones? De veras que sí, aunque incluso a los seguidores más conspicuos les costará distinguir estas tomas actualizadas en 2025 de las que los Red han ido diseminando por su discografía desde aquel debut imborrable (Picture book, 1985) y que con este triple Recollections alcanza ahora su decimocuarta entrega en estudio. En efecto, Hucknall ha encomendado a su productor y mano derecha de cabecera, Andy Wright, que se ajuste de manera puntillosa y milimétrica a los originales. Y el hombre que desde 1998 se sienta frente a la consola de grabación en todos y cada uno de los álbumes de Simply Red cumple el mandato con una precisión casi entomológica: limpia, fija y da esplendor a todos los grandes clásicos, pero sin cambiarles ni una sola nota, fiel a todos los arreglos e instrumentación tal y como los hemos ido conociendo a lo largo de estas cuatro décadas.
Esa es la característica más llamativa de Recollections, sin duda, y también la más desconcertante. Porque el concepto mismo de regrabación parece llevar implícita la idea de reinterpretación o puesta al día, un cambio de aires que aquí no acontece puesto que la idea inquebrantable es la de que todo el repertorio se ajuste al milímetro a su concepción original. Se trata de una pretensión poco frecuente, por contradictoria, que recuerda si acaso a aquel Tubular bells 2003 con el que Mike Oldfield quiso revisar su histórica ópera prima corrigiendo fallos, imprecisiones y sonidos confusos, pero sin variar la más escueta semifusa. Así que quienes desprecinten esta preciosa triple caja con la idea de encontrarse «nuevas versiones» de los viejos clásicos puede que se sientan desconcertados.
¿Merece la pena Recollections? Rotundamente sí, aunque solo sea por reivindicar el legado fabuloso de un caballero que ha sabido elevar al canon clásico su concepción del gran soul, sin que importe ya a estas alturas el color de la piel o los figurados ojos azules del propio artista. Hucknall siempre puede objetar que en Simplified (2005) ya abordó la tarea de la reinvención, pues en aquella entrega abordaba sus grandes títulos desde una perspectiva más acústica y desnuda. Seguir tan al pie de la letra el propio catálogo puede tener algo de exceso de celo, pero también es verdad que el sonido final es aquí fresco y rutilante: la fijación definitiva e indeleble de un repertorio que en un buen número de títulos se ha vuelto ya inmortal.
Bien es verdad que el canon pelirrojo quedó definido con los espléndidos cuatro primeros trabajos de la banda, entre Picture book y Stars, y a partir de ahí la discografía se vuelve más titubeante, discontinua y evanescente, incluso con un comunicado oficial de disolución en 2010 y el regreso a la carretera justo un lustro más tarde. El ascendente colosal de aquel debut de hace ahora ocho lustros lo refrenda un dato llamativo: Recollections recupera nueve de los 10 títulos del primer elepé, con No direction como única ausencia. En contraste, los últimos años han sido más prolijos en versiones de clásicos ajenos, un estándar que Hucknall canonizó con su gloriosa lectura (1989) del clásico de Harold Melvin & The Blue Notes If you don’t know me by now, pero que en el tercero de los discos de Recollection se vuelve más recurrente: The air that I breathe, Ain’t that a lot of love, A song for you, You make me feel brand new… Mick ha cumplido este verano los 65, pero este repaso por sus logros nos lleva a desear con todas las fuerzas que no se plantee la posibilidad de la jubilación.