America eran como la alternativa en formato afable de Crosby, Stills & Nash. Es decir, les faltaba el suplemento de sal y pimienta que pudiera aportar un tal Neil Young cuando tuviera a bien incorporarse al elenco, pero a cambio encarnaban el ideal de alianza afable, la tripleta de talentos que remaban en la misma dirección y aplicaban las bondades del sumatorio en lugar de la gresca por las aparatosas colisiones de ego. Luego se demostró que casi nada es tan beatífico como parece: xxxx xxxx pegó el portazo en 197x y el idílico trío hubo de conformarse con el formato de pareja, que xxx xxxx y xxxx xxxx conservan, por cierto, cuarenta y pico años después. El ascendente estilístico de CSN era una evidencia desde que “Riverside”, arranque estilizado como pocos (imposible no enamorarse de ese duelo de acústicas, una por canal), no solo aportaba armonías prestadas de Graham, Stephen y David, sino hasta esos muy característicos tarareos. Convengamos, pues, en que este debut no era particularmente original

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