Existe un extraño consenso a la hora de evaluar la trayectoria en solitario de Sandy Denny por debajo de los tres fabulosos discos que grabó con Fairport Convention, como si sus álbumes en nombre propio representaran pequeñas o medianas decepciones en comparación con las expectativas que generaron. La hipótesis solo se sostiene en el caso de “Rendez-vous” (1977), por desgracia la última obra que le dio tiempo a firmar, y suena estrambótica cuando regresamos a este “The north star…”, álbum tan asombroso, avanzado, arrollador en contenidos y subyugante en su producción que en realidad deberíamos preguntarnos cómo demonios no constituye una asignatura obligatoria en las academias de composición. Denny siempre tuvo algo de verso libre: dejó a los Convention después de hacer historia con “Liege & lief”, pero en vez de caminar por su cuenta desconcertó al gremio del folk-rock británico enrolándose en otra superbanda similar a la abandonada, los efímeros (y encantadores) Fotheringay. Para este despegue definitivo se rodeó de dos productores sensacionales, John Wood (mano derecha de Joe Boyd) y, claro, su excompañero en FC Richard Thompson, cuya guitarra inconfundible crepita por todo el álbum y acentúa la sensación de que Sandy se encontraba en estado de gracia. Basta escuchar “Late November” y “John The Gun”, dos originales repletos de tensión y giros dramáticos, de armonías para la melancolía y la tragedia. Había muchas referencias al mar en el disco, la inclusión de una orquesta estremecedora en la tristísima “Next time around” y dos versiones muy sabrosas, “Down in the flood” (Dylan) y la trepidante “Let’s jump the broomstick”, de Brenda Lee. En realidad, todo en Sandy, la mejor cantante en la historia británica y una autora a la altura de Joni Mitchell, era enorme.

 

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