No, nadie ordenó celebraciones por el trigésimo aniversario de este disco. Es más: pese a su ilustrísimo firmante, a veces cuesta un cierto esfuerzo hacerse con un ejemplar. Cuando Characters vio la luz, en aquel bonito año señalado por el predominio superlativo de The Joshua tree, casi todos lo vieron –o lo vimos– como un tropezón. Incluso en términos numéricos lo fue: el divino Stevie nunca despachó un volumen tan exiguo de ejemplares ni se quedó tan lejos de los puestos de honor en las listas, incluso en las modalidades de soul y rhythm and blues. Incluso a un wonderiano hasta los tuétanos le ha llevado algunos años regresar a Characters con ánimo redentor. Y todo para acabar descubriendo, quizá desde la sorpresa, que reúne muchas cualidades encantadoras. En su día lo vimos como la constatación de que su fabuloso genio de los años setenta, ese que podríamos colocar en pedestal para profesarle veneración, jamás regresaría. En el reencuentro con este vinilo descubriremos, sin embargo, un pálpito emocionante que contrasta frente a dos gatillazos sucesivos de las dimensiones de The woman in red (1984) e In square circle (1985), discos para los que no hay manera de encontrar posibilidad de indulto. Aquí, en cambio, irrumpe el brutal Skeletons, que supone un dignísimo golpe de autoridad frente a la hegemonía de Prince y Michael Jackson. Curioso: también aparece un dúo muy decente con Jackson, Get it, del que asombrosamente no parece acordarse nadie. Está la elegantísima apertura, You will know, y el extraordinario cierre racial que es Free. Y hasta una balada melosa, With each beat of my heart, pero de modulación muy bien resuelta. Siempre hemos adorado a Stevie, desde el mismo día en que cayera en mis manos una casete con una selección de ese monumento titulado Songs in the key of life. Esta vez, además, nos terminamos reconciliando con su periodo menos refulgente.

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