Como tantas otras veces nos ha sucedido con sus compañeros de escudería, Great Canyon Records (Ferran Orriols, Kiev Cuando Nieva, la cada vez más ilustre Joana Serrat), Marta Pérez transita por los márgenes de la producción fonográfica peninsular, libérrima en su condición de manifiesto verso suelto. La gerundense se muestra tan alejada de la norma como para renunciar a un nombre artístico más rimbombante que el que consta en el DNI, apostar por el inglés en tiempos de reivindicación de lo autóctono o, ya puestos, olvidarse de la carátula y presentarnos esta nueva criatura desnuda en su caja, con la galleta a la vista (aunque la ocurrencia ya está inventada, como de costumbre: aquí comentamos hace años el ejemplo del murciano Carlos Madrid). Todo sea por el encomiable intento de que prestemos atención solo a lo mollar, al interior, a estas fugaces y preciosas nueve canciones que engrandecen la parte del contenido en vista de su escaso afán de velar por el continente. 

Back & forth es un álbum breve, bello, inesperado y atípico hasta en su materialización: concebido como una obra con hilo argumental y en dos partes, la teórica cara A incluye los cuatro temas del apartado Letters for June mientras que del quinto al noveno corte hallamos las respuestas, esas Letters from June, un personaje que sirve como protagonista aunque no quede claro si el interlocutor es la propia Pérez o algún personaje ficticio. Lo mismo da, en cualquier caso, porque la magia de la creación se acrecienta con cuantas libertades quiera tomarse el o la firmante de la obra. Y queda claro que Marta se aleja de las teóricas coherencias del comercio; entre otras cosas, porque ese Letters from June ya lo había puesto en circulación, a modo de EP, nada menos que… ¡en 2020!

Así las cosas, Back & forth es el segundo disco largo de la artista, mucho después de Punctual (It’s a bit too late), que se remonta a 2017, y pese a todo este tiempo transcurrido solo la cara B es del todo nueva, aunque los nueve cortes sí presentan ahora la novedad de las guitarras y producción de una firma ilustre, Jordi Bastida, a quien hemos visto trabajar para Sidonie, Rigoberta Bandini o Alizzz. Pero todas sus peculiaridades o rarezas quedan oscurecidas cuando nos adentramos en un repertorio delicioso, una primorosa miniatura de indie-folk en la que las guitarras marcan el pulso con ritmo pausado y sutil, con mucho arpegio y ningún ruido, con un aire evocador y ensimismado que la autora toma prestado de referentes como Adrianne Lenker o, aún de manera más plausible, Laura Marling. Como para no derretirse del gusto. 

En lo argumental, Letters for June encarna la melancolía y la pérdida mientras que Letters from June sirve como giro de guion y gravita en torno a la reconciliación, la redención o la búsqueda de argumentos para la esperanza. Y ese cambio de discurso literario también se traduce en una adaptación formal: frente a las sutiles percusiones (y, a veces, ni eso) del comienzo se incorporan a la escena la batería y el bajo eléctrico, hasta llegar a un Awakening que, sin llegar a la euforia, equivale a un súbito incremento en el flujo sanguíneo y el suministro de vitaminas. Sea cual sea en último extremo la historia, todos los indicios apuntan a que acaba bien.

Todo este remolino de sensaciones, sentimiento, lirismo y luz en busca de resquicios acontece en menos de media hora, así que la aventura se vuelve tan gozosa, amena y fugaz como para que convenga volver al inicio más de una vez. No hay muchos discos como este, qué va; ni muchas artistas que, proviniendo de una formación tradicional de habaneras, Les Anxovetes, sea capaz de reinventarse como tímida y encantadora sacerdotisa de la canción acústica.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *