Algún día habrá de ser objeto de análisis y estudio en profundidad el proceso evolutivo de Coque Malla, ese muchacho que comenzó jovencísimo, por debajo incluso de la mayoría de edad, como un chiquilicuatre revoltoso y deslenguado y al que el tiempo, lejos de erosionarle desde un punto de vista creativo, solo le ha llevado a incrementar sus niveles de inspiración y audacia. Acostumbrados ya por varias veces a pronosticar que había alcanzado su gran pináculo creativo, una sospecha que comenzó siendo plausible con La hora de los gigantes (2009) y pareció certeza definitiva llegados a El último hombre en la Tierra (2016), ante el que un álbum tan apreciable como ¿Revolución?, tres años más tarde, quedaba relegado a la consideración de obra menor. Pues bien, este Aunque estemos muertos obliga una vez más a la evaluación y recuento de méritos, porque implica una exhibición de todo punto infrecuente de talento reconcentrado. Y desarrolla un discurso de una valentía absolutamente atípica e insólita para el pop, no necesariamente solo el español.

 

Malla ha patentado una habilidad para la melodía de apariencia sencilla, casi cándida, que acaba volviéndose eficacísima e irresistible. Es decir, convierte en fácil lo que no deja de ser el auténtico nudo gordiano de todo compositor de música popular: acertar con la tecla en ese complicado arte de combinar una docena de notas musicales y que el resultado sea accesible y emocionante a la vez. Ahí radicaba la grandeza de Berlín, seguramente el despegue definitivo de su trayectoria en solitario, que vivió momentos de absoluta incertidumbre en los primeros álbumes; y así volvió a suceder, entre otras no pocas ocasiones, en La señal, el adorable tema inaugural en el mencionado El último hombre… Ese sortilegio reaparece ahora también con el primer corte, Bailo con los muertos, que Coque termina tarareando para refrendar esa misma tentación que el oyente ha empezado a sentir desde el primer minuto. Otra vez la magia pasmosa, solo que esta vez con una novedad temática impensable: un disco de pop monográfico (o casi) sobre la muerte.

 

Parece un acto temerario, y más cuando el asunto se aborda con una sinceridad y una hondura crudas y despiadadas, con el verbo sin circunloquios de quien sabe que hay, inevitablemente, mucha más arena ya depositada en la parte baja del reloj que en la superior. Y puede que esa incomodidad temática le haga perder partidarios a este álbum, igual que su muy tardía publicación le resta posibilidades para figurar en las quinielas con lo mejor del año, una clasificación en la que debería aparecer, sin duda, entre los cinco puestos más elevados. Pero lo sustancial es lo que escuchamos, un despliegue de pop clásico empapado de psicodelia, soul de la mejor escuela y una militancia irrenunciable por el sonido de los años setenta como el espejo ante el que sentirse más irresistiblemente favorecido.

 

Malla se ha acostumbrado a dar en el clavo como un acto casi rutinario, pero no podemos dejar de aplaudir esa sucesión de dardos precisos y cargados de argumentos, en vista de que muchos de estos 10 proyectiles se quedan muy cerca del centro mismo de la diana. Incluso en las piezas más laberínticas y sinuosas, como Bla, bla, bla o la fabulosa e impredecible Como los gatos salvajes, tan honda en su arquitectura como en el calado metafísico del discurso.

 

Conviene, pues, que nos pronunciemos con cautela. Parece difícil que volvamos a encontrarnos con un álbum de este calado en la trayectoria del ex de Ronaldos, pero, en vista de lo acontecido y escuchado, ya no podemos estar seguros de nada. Que la vida le sea larga y propicia a Malla como para aportarnos un buen puñado de nuevos álbumes con los que hacernos dudar de que este sea el mejor.

7 Replies to “Coque Malla: “Aunque estemos muertos” (2023)”

  1. Excelente reseña con la que no puedo estar más de acuerdo. Me gustaría añadir el cambio en el sonido. La producción creo que le ha ayudado a Coque a que las canciones crezcan y sean aún más audaces y originales en sus giros sonoros. Anoche tuve la suerte de asistir en Murcia a su concierto de la gira de presentación del nuevo disco. Aún estoy en estado shock, el disco en directo es asombroso, con una intensidad y emocion fuera de lo común. La banda suena magníficamente y Coque está pletórico (y eso pese al percance en el pie que le obligó a actuar sentado). Coque interpreta sus canciones con tal fuerza expresiva que parece que te las mete en la cabeza, incluso las que te habían pasado inadvertidas al escuchar el álbum. Un gran disco, mejor directo y lo mejor es que el artista sigue creciendo.

  2. Buf que ganas de escucharlo! Magnifica crítica para un personaje que para mi por edad y vivencias, siento como hermano. Todo lo mejor para ti Coque!! Ahora a escuchar este disco.

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