Juraría que Paris, de Supertramp, fue mi primer disco en directo. En su momento tiramos la casa por la ventana y compramos una Basf de 90 para grabarlo. No fue la mejor de las inversiones: la cinta iba dura, había que desengrasarla con intensos masajes de boli Bic y a veces la escucha resultaba flagrantemente ralentizada. Pero con todo y eso me fascinaba aquella grabación, aquel calor, aquellos aplausos. Inaudita tanta pasión parisina en lo más frío del diciembre de 1979, pero así fue. Con aquel disco aprendí los términos “Bonsoir” y “Bienvenue”, y hemos de admitir que tampoco es que haya aumentado en gran medida mi vocabulario francófono desde entonces. Pero toda una generación se enamoró de aquel sonido pomposo, sofisticado y arrollador: la armónica plañidera de School, la solemnidad postrera de Crime of the century, los diez minutos fabulosos de Fool’s overture. Creo que mi amor por el rock sinfónico proviene de aquella primera fascinación con la obertura en su registro parisino. Algunos recelan de los álbumes en directo y, en lo tocante concretamente a este, consideran que la precisión minuciosa de la banda en el estudio hacía innecesarias estas grabaciones sobre los escenarios.  No estoy de acuerdo. Cada vez que reescucho Paris siento envidia hacia quienes presenciaran aquellas actuaciones, y eso es lo mejor que le puede suceder a un disco en directo. Pienso que habría estado contando cuántos temas eran de Rick Davies y cuántos de Roger Hodgson, e intentando dilucidar cuál me gustaba más de los dos, una disyuntiva que aún hoy me confieso incapaz de resolver. Hace poco se reeditó el álbum con todos los temas de la gira, puesto que en la era del vinilo no cabía un concierto íntegro en un doble LP. Y así pasamos de los 16 temas de siempre a los 22 que sonaron en realidad en las cuatro noches preinvernales. Y yo, claro, volví a picotear. Pese a la nueva portada, horripilante. Aunque solo fuera por revivir la Obertura del loco y aquel “Bonsoir, Paris”.

 

pd.- Mi amigo Tito Lesende, que es el tipo probablemente que más sabe de música en España y, sin ninguna duda, quien mejor la explica por escrito, acaba de publicar un volumen estupendo en la editorial Efe Eme, Los 100 mejores discos de rock en directo, en el que, incomprensiblemente y pese a mis súplicas, no figura Paris. Da igual. Seguiré queriéndole de igual manera (a Tito, me refiero; sobre el disco ya me he explayado). Y recomendando de manera viva, encendida, la lectura de su libro.

One Reply to “Supertramp: “Paris” (1980)”

  1. Siempre he disfrutado de este disco. Desde hace un tiempo disfruto de este blog. Ahora estoy disfrutando del libro de Lesende.

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