Nadie en su sano juicio resaltaría “Word of mouth” entre los dos o tres álbumes más relevantes, inspirados, influyentes o significativos de las dos docenas de discos con la firma de The Kinks. Tampoco seré yo quien dé ahora innecesarios síntomas de endeblez mental, pero sí conservaba en la cabeza estas 11 canciones como uno de los lotes más disfrutables para el rock adulto en los turbulentos años ochenta. Y como una de las joyas menores reivindicables de los hermanos Davies, muy superior a su predecesor, “State of confusion” (por mucho que aquí se incluyera el megaéxito “Come dancing”), y a años luz del sucesor, “Think visual” (1986), que ya entroncaba con la decadencia. El espina dorsal del grupo pasaba momentos de zozobra cuando se grabó “Word of mouth”: Ray Davies estaba separándose de Chryssie Hynde, la líder de los Pretenders; Dave Davies había fracasado con estrépito en solitario con “Chosen people” y echaba las culpas a Warner, hasta puede que con razón; y el propio Dave no podía ni ver al batería original de la banda, Mick Avory, que acabaría siendo despedido en mitad de las sesiones. Y, pese a todas las dificultades, prendió la llama. El primer sencillo, “Do it again”, es un raro prodigio de AOR con sintetizadores, y ese mismo aire de rock para estadios (aunque el grupo hubiera perdido capacidad de convocatoria) latía en la deliciosa “Summer’s gone” y en el tema titular, puro hard-rock de los padres, no nos olvidemos, de “You really got me”. Dave revivía como ocasional gran compositor en “Guilty” y Ray dejaba para la posteridad la cantarina “Good day” y la meditabunda y estremecedora “Missing persons”. Demasiadas cosas demasiado buenas como para dejarse este inesperado discazo en el tintero.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *