Los cinco muchachitos australianos de Parcels nos parecieron desde siempre resultones. Ahora, a la altura de su tercer álbum, han evolucionado hasta convertirse en arrolladores y, seguramente, imparables. Ya fue todo un indicio comprobar, este mismo verano, cómo su concierto en las Noches del Botánico de Madrid resultaba ser el primero en el que se pulverizaban las 4.000 entradas, que volaron en cuestión de minutos. Ninguno de los allí asistentes se sentiría defraudado, como tampoco lo estarán quienes se asomen a este LOVED de argumentario abrumador: canciones de amor agridulces a ratos, rabiosamente contagiosas sin excepción, infatigables en su búsqueda (y localización) del gancho melódico, apabullantes a la hora de exprimir las armonías vocales entre estas cinco criaturas y adictivas en su puesta al día de las técnicas con las que nuestros papás y abuelos lo daban todo en las pistas de baile y hasta se descoyuntaban las osamentas allá por la década de los setenta.

La alineación permanece imperturbable desde que esta chavalería, entonces universitaria, se coaligase una década atrás: Louie Swain (teclados), Patrick Hetherington (teclados y guitarra), Noah Hill (bajo), Anatole “Toto” Serret (batería) y Jules Crommelin (guitarra), con los cinco capaces de cantar maravillosamente, entrelazar sus voces en armonías a veces propias de un salto mortal y, ya puestos, de intercambiarse los instrumentos entre sí según se lo vaya pidiendo el cuerpo. No es solo un estallido de versatilidad, sino que se convierte en un grito feliz de hedonismo melómano. Y LOVED afianza, y de qué manera, una catarata imparable de estribillos, a menudo dominándolo todo en la estructura de las canciones, conduciéndolas desde el principio sin ocasión de que se hagan hueco las estrofas, una parte de la estructura clásica que estos chicos deben de considerar anticlimática. Ellos cinco, vienen a decirnos, no tienen tiempo que perder.

La banda sigue encontrando una parte significativa de su combustible creativo en las enseñanzas de Chic, sobre todo por el diseño de esos bajos cantarines y saltimbanquis que alborotan el aparato psicomotor hasta del terrícola más apalancado. También rema en la misma dirección, claro, el dinamismo en los juegos rítmicos de la batería, siempre danzarina, cambiante y propensa al chisporroteo. Pero este compromiso setentero no es exclusivo en torno a la banda de Nile Rodgers y Bernard Edwards, porque a ratos se hace evidente que los vinilos de Bill Withers, y hasta los de Stevie Wonder, tuvieron que girar en los pisos universitarios de estos australianos de Byron Bay (Nueva Gales del Sur). Y no pensemos solo en clave de música negra. Finallyover, se nos ocurre, habría cabido al final del Discovery de la ELO.

Solo el último corte, Iwanttobeyourlightagain (sí, la grafía sin separación entre palabras sigue siendo un rasgo estilístico inquebrantable), ejerce como epílogo sosegado y casi ambiental, una suerte de ejercicio vocal en clave zen que bien pudieran haber concebido los cinco mientras enrollaban cables y recogían los instrumentos y demás trastos al final de un ensayo. Muchos de los 11 cortes restantes parecen una cascada imparable de singles con vocación de llenapistas, así que nos queda la tentación de sugerir ropa cómoda y holgada para la escucha del álbum en el salón. La sola lectura de cada título conduce a nuestra memoria hasta el tarareo: hagan la prueba, después de apenas un par de escuchas, con Yougotmefeeling, Tobeloved o Safeandsound. Queda la sola duda del parecido, digamos, arquitectónico entre algunas piezas, en particular Leaveyourlove y Thinkaboutit, soberbias a título individual pero clónicas en su colocación consecutiva dentro del menú. Pero a (casi) nadie le importarán estas menudencias: a esas alturas del disco, tendremos la frente empapada en sudor y las endorfinas alborotadas por todo el sistema nervioso.

4 Replies to “Parcels: «LOVED» (2025)”

  1. Y si me permitís, recomendaros el Leaveyourlove With Ximena Sariñana.
    Podrían saltar a un escenario, tocar solo este tema y el público se iría encantado.
    Que majetes parecen estos muchachos.

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