Rara vez se habla de lo mucho que ha hecho la música para que en España mejorásemos el pírrico nivel de inglés que nos proporcionaba el sistema educativo. Fueron varias las generaciones que aprendieron a fuerza de pelearse (cordialmente) con las letras de los Beatles y los Kinks y escuchando en la radio las traducciones de los títulos. Gracias a este disco de John Mellencamp, sin ir más lejos, descubrimos cómo se decía “Espantapájaros”, palabra bien sonora tanto en nuestro idioma como en el de esta buena gente. Y hasta nos enterábamos de que “Cougar” no era apellido, sino apodo. “Hay nuevo disco de John Cougar, el Puma estadounidense”, anunciaba algún locutor, aprovechando el cómico paralelismo, por inimaginable, con aquel señor de pajarita y pelazo exuberante que no le cantaba a los felinos, sino a los bumeranes.

 

En Scarecrow, Mellencamp ya presumía de apellido frente a un mote que, aun horrorizándole, todavía constaba en portada por exigencias del guion. Cosas de haber empezado tan pronto, casi como un ídolo juvenil: podríamos decir que Johnny no se nos hizo mayor hasta aquel American fool (1982), aún firmado a secas como John Cougar y que se abría con dos zambombazos tan radiables como Hurts so good Jack and Diane. Tras la transición de Uh-Huh (1983), que ya endurecía el sonido, esta crónica de la clase media yanqui era afilada, apasionada y excitante. Han transcurrido demasiados años desde entonces, pero el sonido conserva todo su vigor: las guitarras crepitantes y con mucha resonancia, esa batería metálica y contundente, el pálpito efectista del cencerro.

 

Prendía la mecha John con Rain on the scarecrow y sentíamos a sus músicos tan cercanos como si se nos hubieran colado en el salón. El álbum no legó éxitos enormes, porque Small town tenía más encanto que gancho, pero incluye la mejor sucesión de originales que Mellencamp ha acertado a enlazar en su abultada trayectoria. Empezaba por la fabulosa Between a laugh and a tear, un dúo estratosférico junto a Rickie Lee Jones, y proseguía por las palpitantes Rumbleseat You’ve got to stand for somethin’. Springsteen andaba girando con Born in the USA y era inalcanzable, pero el Puma de Indiana constituía una fantástica segunda opción.

 

 

5 Replies to “John Cougar Mellencamp: “Scarecrow” (1985)”

  1. Me lo obsequiaron en 1985 , cumplía 16 años . Y durante la pandemia lo volví a revisar . Un disco muy solido y redondo . Eran visibles ya los cimientos de la obra posterior de Mellencamp. Y q manera de hacerme cruzar con simpleza los portales temporales y recordar también , esos 16 … reproduciendo los surcos del vinilo y una las primeras borracheras .Lonely Ol’ Night… q tema.

  2. SOY DE PERU -TRUJILLO UNO DE LOS MEJORES TRABAJOS REALIZADO POR MORTAL ALGUNO…….SIMPLEMENTE UNA JOYA DEL ROCK AND ROLL

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