A Javier Ruibal le han entrado las urgencias vitales y artísticas, y bien que en última instancia nos alegramos quienes ya llevamos acumulados unos cuantos trienios de fidelidad y seguimiento. El ilustre hijo de El Puerto de Santa María, defensor histórico de la diletancia y el puntual dolce far niente, cree llegado el momento de ponerse serio, meter el turbo y acelerar el ritmo de producción una vez constatada a los 68 años la evidencia, en sus propias palabras, de que “uno mira su relojillo de arena, y hay más arena abajo que arriba”. Y esas urgencias entre creativas y existenciales son las que dan ahora un fruto tan exuberante como Saturno cabaret, un álbum atípico en su cancionero. Porque, frente a las crónicas de la ternura cotidiana y la observación sagaz del mundo a las que nos tenía acostumbrados, el gaditano se embarca en un ambicioso álbum temático que casi parece el libreto de un musical para el que habría que ir buscando financiación y escenografía.

 

El Saturno Cabaret no aparece en los libros de historia ni en las galerías fotográficas sobre la capital catalana porque es fruto de la imaginación de Ruibal. Pero este tugurio ficticio en la Barcelona gris y plúmbea de los años cincuenta cobra vida a lo largo de 14 canciones para erigirse en refugio de luz frente a la anodina vida circundante, en reducto de baile y seducción y hasta en metáfora de supervivencia del espíritu hedonista y liberador aun en las circunstancias menos propicias. El autor de Isla Mujeres homenajea así a la generación de sus padres y, en general, a todos cuantos se resisten a sucumbir a la mediocridad. Y esa enseñanza, bien mirado, no debemos circunscribirla solo a un pasado cada vez más remoto, sino que sigue gozando de toda vigencia en la España y en el mundo de hoy en día.

 

Puestos a liarse la manta a la cabeza, Ruibal convoca a una nutrida y casi jazzística banda bien pertrechada de metales para desplegarnos las historias de aquella fauna que podría haber poblado las noches de un cabaret inventado, sí, pero vivísimo. La habilidad del maestro para retratarnos a ese paisanaje es pasmosa, por la ternura que en último extremo destilan siempre los integrantes de aquella fauna: no faltan la mujer fatal, la muchacha del guardarropa, los rubicundos jovencitos yanquis que acreditan “un nivel inusitado de testosterona” entre el público, el homosexual armarizado que aprovecha para tirar la caña, el maquillador o el propio Javier, erigido en maestro de ceremonias con el cómico autorretrato de El bien peinao, fruto de la resignación autoparódica de quien tuvo pelazo en sus años mozos pero ahora ya no puede presumir de cuero cabelludo en la lista de sus encantos personales. Es esa sonrisa sagaz y amable la que recorre el disco, casi una obra teatral en la que ni siquiera sale del todo mal parado El comisario, por más que sirva de necesario contrapunto frente a todos aquellos “supervivientes de un naufragio” (regresamos a las palabras de Ruibal) que solo anhelan respirar por unos minutos el oxígeno de la felicidad y la evasión.

 

No nos esperábamos a un Javier de chaqué y pajarita, pero le sienta bien el vestuario porque para ello se ha agenciado un sastre tan solvente como el ilustrísimo Javier López de Guereña para que se encargue de los arreglos, mientras que su hijo, el percusionista Javi Ruibal, afianza la ya prolongada entente paternofilial con una producción precisa, fina e impecable. Más centrado esta vez en lo argumental que en lo melódico, el portuense culmina el relato con la inevitable La redada, descacharrante enumeración de los clientes sorprendidos in fraganti cuando irrumpen en el Saturno, irremediablemente, los guardianes de la ley y la moral. Es imposible no sonreír, aunque sea con un poso de amargura. Tan imposible como no asombrarse con el ingenio de un escribidor sexagenario y felizmente hiperactivo. Que dure, que dure.

 

6 Replies to “Javier Ruibal: “Saturno cabaret” (2023)”

  1. Venga que hoy es el estreno del disco en el Teatro Circo Price. Y con tres invitados de lujo muy especiales, ahí lo dejo. Discazo y Artistazo Javier Ruibal.
    Gracias Fernando!

  2. Ruibal en estado de gracia, la palabra precisa, el humor, la libertad de hacer lo que le viene en gana! Lo disfruté mucho y hoy asistiré feliz a a la apertura del Saturno Cabaret! Grazas pola crónica sempre tan atinada, paisano! Bicos!

  3. Agudísima reseña de un disco imprescindible y necesario. Creo que este va a ser uno de los hitos dentro de su carrera. Este disco contiene las mejores cosas que Ruibal ha ido recolectando con los años.

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